En el verano de 1971 este profesor de psicología en la Universidad de Stanford, se dispuso a llevar a cabo un sencillo experimento en el que quería demostrar la frágil y delgada línea que separa el bien del mal.
Se conoció como "el experimento de la cárcel de Standford" y lo que debía de ser una prueba de conducta y de resistencia humana acabó convirtiéndose en un perverso experimento, lleno de actos sádicos y crueles.
El 14 de Agosto, agentes reales de policía se desplazaron a detener a aquellos voluntarios a los que se les había asignado el papel de delincuentes. El operativo estaba perfectamente coordinador para que todo pareciera real.
La cárcel de Standford estaba custodiada por un grupo de voluntarios a los que se les había uniformado con porras y gafas oscuras, la mayoría de estos "policías" habían sido escogidos pos sus tendencias pacifistas y se les dió una serie de consignas de cómo debían tratar a los presos y la autoridad que debían ejercer sobre ellos.
Zimbardo, con su experimento se proponía demostrar que cualquier persona a la que se le da una serie de instrucciones y se le expone ante una situación límite es capaz de traspasar la línea que separa el bien del mal.
El experimento tuvo que acabar 6 días después de ponerse en marcha, debido a los problemas que se produjeron.
Con este experimento quiero decir que toda idea previa que podemos tener de un alumno, la cual no se asemeja a la realidad, puede influir en nuestra forma de darle clase o de tratarle, por eso hay que tener especial cuidado.